Monta Y Cabe

Si has jugado al fútbol de niño, es probable que te suene. Los chavales se juntan en el campo. Siempre son un montón y hay que organizar los equipos. Dos capitanes improvisados tienen que elegir.

Hay muchas formas de hacerlo. “Chapigar” es una de las clásicas. Los capitanes se ponen uno delante del otro enfrentados. La distancia no importa. Es una distancia al azar. La suficiente para que puedan acercarse y encontrarse en un punto intermedio.

Empieza el ritual y los dos niños empiezan a avanzar. Chapí, chapó. Primero uno y después el otro.

Los pasos son cortos. Chapí. Colocas el primer pie. Chapó. Lo coloca el otro capitán. Así sucesivamente. Tienes que apoyar el talón sobre la punta de tu otro pie. Una, dos, tres,… veces hasta que, al final, el pie de cualquiera de los dos capitanes pisa la puntera del otro.

Monta y Cabe

En ese momento, termina el ritual. Pisas la puntera del otro. Monta. Y giras el pie para encajarlo de costado en el hueco que queda. Cabe.

Sí, en ese momento termina el ritual y empieza el deporte. El dueño del último pie, el de “monta y cabe”, tiene derecho a elegir al primer jugador. Luego se van alternando.

Es importante elegir primero. Diriges el proceso. Puedes elegir a los que más te interesan. Aquéllos con los que te lo pasas mejor. El orden de preferencia suele ser una combinación entre amistad y calidad. Un poco de todo.

Los dos capitanes suelen hacer lo mismo. “A ti porque metes goles”. Todos quieren ganar. “A ti porque me elegiste la última vez”.  Todos quieren jugar con sus amigos. “A ti porque…”.

Siempre el último

Pero hay uno que siempre se queda el último. Alguien que no quiere nadie. No tiene que ver con la calidad. No creo que tenga que ver con la amistad. Es algo distinto. Es su manera de entender el fútbol.

El último siempre es “el chupón”. Sí “el chupón”. Ése que, independientemente de dónde juegue y con quién  juegue, siempre hace lo mismo. No se la pasa a nadie.

El chupón es el dueño del balón. Él lo ve así. Lo pide constantemente. Cuando lo recibe, se acaba la jugada. Un regate, dos,… no sé, muchos. Da igual lo bueno que sea y los regates que haga. Al final, terminan quitándosela. Es la historia de los chupones. Es la historia de los que juegan en su equipo.

¿Cómo es tu compañía?

El chupón siempre es el último. No lo quiere nadie en su equipo. ¿Por qué? Porque no la pasa. Porque es egoísta. Porque no comparte. Porque juega al margen de los demás.

No nos gustan los egoístas. Es así. A los egoístas tampoco les gustan los egoístas. También es así. A nadie le gustan.

¿Cómo es tu compañía? Tu business no es diferente. A tus clientes tampoco le gustan los egoístas. Prefieren otro tipo de compañías. Las que comparten. Las que devuelven a la sociedad algo de lo que han recibido. Ése es el origen del marketing social.

No, no estoy diciendo que hagas nada extraño. Nada que no esté a tu alcance. Compartir es compartir. Eso es todo.

Puede ser cualquier cosa. Puede ser ofrecer tus servicios gratuitamente a un colectivo que lo necesite. Puede ser ofrecer una pequeña donación a una organización con la que te identifiques tú o tus clientes. Puede ser lo que quieras.

Pero asegúrate de hacerlo, si no quieres que te elijan el último. Asegúrate de compartir. Asegúrate de devolver algo de lo que has recibido. ¡Hazlo y diviértete haciéndolo!

Salvador Figueros

Foto: Wonderlane / flickr

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2 comentarios en “Monta Y Cabe

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