¿Cómo Puedes Aumentar El Precio De Tus Productos Gritando?

It´s party time. Uno, dos, tres,… hasta 120 millones de dólares han pagado por “El Grito”. El cuadro de Edvard Munch se ha convertido en el cuadro más caro de la historia del arte.

La Casa Sotheby´s de Nueva York subastó la pintura el 2 de mayo de este año. Sólo necesitaron 7 posibles compradores y 12 minutos para conseguir el récord de obra de arte más cara vendida en una subasta.

Unos cuantos trazos gruesos y una cara desencajada han sido los protagonistas de las noticias de los últimos días. Seguramente, Munch nunca imaginó que su obra iba a despertar tanto revuelo.

Una historia interesante

El Grito” que ha roto todas las referencias de precio es uno de los cuatro cuadros que Munch pintó con el mismo motivo.

Saltó a la fama como el predecesor de uno de los movimientos pictóricos más importantes de la historia del arte. El expresionismo.

La pintura refleja el carácter desequilibrado del artista. Sus colapsos nerviosos y las acusaciones de locura convirtieron a Munch en un personaje interesante.

La leyenda aumentó cuando, primero en 1994 y después en el 2004, dos versiones de los cuadros fueron robadas. Dos años tardó la policía en recuperar el último cuadro.

“El Grito” tiene la historia de los grandes productos. Una historia mediática. Una historia conocida. Los productos que rompen marcas tienen historias interesantes detrás. Historias que les hacen famosos.

Los productos exclusivos son caros

El arte tiene la particularidad de ser único. Una obra es una obra. No puede haber dos. Bueno… puede haberla pero no son iguales. Único y exclusivo son dos características que van de la mano.

“El Grito” no es un cuadro. Es una serie de cuadros. Cuatro. Tres de ellos se exhiben en museos. Son únicos, pero han dejado de ser exclusivos. Pertenecen un poco a todos. A todos los que pagan una entrada y pueden contemplarlos.

La obra que se ha subastado es la única que estaba en manos privadas. Quizá no es la mejor. No lo sé. Pero es la única que no es pública. Que no puedes ver.

Sólo los productos exclusivos tienen esa capacidad. Soportan precios altos. Los precios son un atributo más de su exclusividad.

Hay que crear expectación

Luego, hay que preparar el ambiente. Hay que crear expectación. Hay que vender que algo único va a ocurrir. Hay que hacerlo una y otra vez. Hay que hacerlo tantas veces como sea necesario. Las que necesite tu público para asumir que es así. Que no puede ser de otra manera.

La subasta de la obra de Munch ha seguido ese patrón. Lleva meses anunciándose. Preparando al entorno. Avisando de la importancia del evento. De la posibilidad de convertirse en el evento de arte del año. De la historia. Lo ha conseguido.

Crear expectación funciona. Te predispone. Hace que las cosas sean más fáciles. Es una especie de preventa. Vendes parte de la obra antes. Compras el interés de tu mercado.

Seguro que tus productos no son como “El Grito” de Munch. Seguro que tienen muchas diferencias. Pero si quieres aumentar tus precios, si quieres pelear en otro campo, sigue el guión. Ofrece productos únicos, constrúyeles una historia atractiva y crea tanta expectación como te sea posible. Quizá no puedas venderlos por 120 millones de dólares, pero es probable que no tengas que competir en precios.

Salvador Figueros

Foto: CHRISTOPHER MACSURAK / flickr

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