Tom Sawyer, el Mejor Vendedor del Mundo

“Las aventuras de Tom Sawyer” es uno de los libros más leídos de la literatura universal. Todo el mundo lo conoce. Mark Twain cuenta las aventuras de un niño en el sur de Estados Unidos.

Tom Sawyer vive con su tía Polly en un pequeño pueblo a las orillas del Mississippi. El libro es el relato de la vida del pueblo y las travesuras de Tom.

En una de estas travesuras, la tía Polly castiga a Tom a pintar la valla del jardín. Ben ve a su amigo Tom y le pregunta qué hace pintando un sábado.

El ángulo correcto lo hace más fácil

Tom contesta a Ben que está encantado. Que pintar la valla es un juego muy divertido. Que si sabe como hacerlo, lo puede pasar genial. Le muestra cómo.

Las palabras de Tom convencen a Ben. Parece divertido. ¿Por qué no? ¿Por qué no pintar la valla con Tom? Le pide permiso y se pone a pintar la valla con su amigo. Ya son dos pintando. Menos trabajo para Tom. Más diversión para los dos.

Todo depende del ángulo. Siempre depende del ángulo desde el que analizas las cosas. Hay miles de ángulos. Unos mejores que otros. Tienes que dar con el adecuado. Con el que vendes los aspectos positivos. Con el que ayudas a la gente.

¿Estás aburrido? Aquí tienes un magnífico juego para entretenerte. Pinta la valla. Es divertido. Es increíble.

Funciona mejor con la fuerza de la prueba

Van apareciendo algunos amigos más. Todos se quedan sorprendidos al verles trabajar. Tom les cuenta a todos lo mismo. Es un juego. Se lo están pasando bien. Le pueden preguntar a Ben. Está pintando como un loco.

Es un buen argumento. Parece un juego divertido. A Ben le gusta. Ben es la prueba. Es la prueba de que el juego es divertido y merece la pena. Si a Ben le gusta, seguro que es interesante. Nos puede gustar a todos.

La fuerza de la prueba tiene un poder increíble. Demuestra que hay interés por “algo” y que ese “algo” funciona.

El interés de los demás es como un imán gigantesco. Cuanto más interés demuestran los demás, más interés tiene para el resto. Al principio nadie quiere estar. Después están unos pocos. Al final, no hay sitio suficiente para todos los que quieren estar. Ésa es la fuerza de la prueba. La fuerza del interés.

Las cosas valen lo que valen

La valla de Tom se ha hecho popular. La demanda es alta. Si quieres pintar la valla, está bien, pero tienes que dar algo a cambio. Una manzana, un…, lo que sea. Ése es el precio por pasarlo bien. Ése es el precio por pintar.

Las cosas tienen valor. Las cosas valen lo que valen. Tom Sawyer lo sabe. Si no cobras por ellas, les estás arrancando el valor. Las estás dejando desnudas. Tu mercado lo ve y actúa en consecuencia.

¿Gratis? Claro que puedes dar cosas gratis. Claro que puedes hacerlo siempre que tenga sentido. Siempre que forme parte de una estrategia. Si la estrategia es buena y GRATIS encaja bien, puede darte buenos resultados. Si no lo tienes claro, no lo hagas.

Al final de la historia, Tom termina de pintar la valla mucho antes de lo previsto. Ha pasado un buen rato con sus amigos. Además, se ha hecho con un pequeño botín. Eso es vender.

Salvador Figueros

Foto: nacyesmith / flickr

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10 comentarios en “Tom Sawyer, el Mejor Vendedor del Mundo

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