Nunca Traiciones Tu Promesa

Estás viendo la televisión. El nombre del programa es 59”. La presentadora da paso a los periodistas. Tienen 59 segundos para formular sus preguntas. El invitado también tiene que contestarlas en el mismo tiempo.

El juego empieza. Preguntas y respuestas. Un micrófono que sube y baja avisa, con colores de semáforo, del tiempo que queda. Verde bien. Rojo mal.

La secuencia de preguntas y respuestas se mantiene. Todo va sobre el guión excepto una cosa. Nadie respeta los 59 segundos.

El sentido de las cosas

¿Cuál es el sentido de llamar a algo de una determinada manera? ¿Por qué de una forma y no de otra? Es un adelanto. Cuando pones un nombre a algo, das información. Adelantas a los demás qué pueden esperar.

Un nombre es algo parecido a una expectativa. Te llamas de determinada manera y puedo esperar algo. Mejor o peor conectado. Más o menos directo… Da un poco igual. La lógica es esa.

Ahora tienes un compromiso

Lo has hecho. Has asumido un compromiso y tienes que cubrir la expectativa. Cuando no lo haces, fallas. Importa poco el motivo. ¡Qué más da! Eso es todo.

Después, sólo frustración. Es el efecto natural. Si esperas algo que no llega, sufres una decepción. Tiene que ser así.

Le dices al mundo que son 59”. Ni uno más. Ésa es la gracia. Ése es el beneficio del programa. Más rápido, más dinámico, más enganche con la gente en casa.

¿No lo respetas? Has eliminado tu diferencia. Me has engañado. Se acabó el encanto.

Respeta tus promesas

La relación con tu mercado es una relación de confianza. Cuando no respetas tus promesas, traicionas su confianza. Ya no hay más.

Haz lo que quieras. Confúndete. Tropieza… Lo que quieras. Es probable que puedas arreglarlo. Es probable que tu mercado termine aceptándolo. Haz cualquier cosa menos engañarles.

Si traicionas tu promesa, se cansarán de ti. Y, al final, terminarán cambiando de cadena.

Salvador Figueros

Foto: kirstyhall / flickr

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8 comentarios en “Nunca Traiciones Tu Promesa

  1. Me da una rabia terrible lo de este programa, me niego a verlo.
    No se si es porque esa forma de defraudar me recuerda al fiasco que me llevaba de niño al comprar algunos juguetes..
    Te seducían las cajas, con sus fotos y slogans (Siempre en español y portugués, nunca recomendado para “crianças menores de 3 anos”), “con luces y sonido!” … Luego lo abrías en casa y era más de lo de siempre, o peor….
    Pero al menos en aquel caso, el marketing funcionó.. 1 vez 🙂

    1. Hola Rubén,

      Gracias por el comentario. Efectivamente, el sentimiento es de frustración. Al final, no recibes lo que esperas y te sientes engañado.

      Estoy parcialmente de acuerdo en algo que has comentado. No creo que el marketing funcionase una vez. Creo que, sencillamente, no funcionó porque el objetivo del marketing no puede ser nunca colocarle a un cliente un producto en una única ocasión (necesitarías dos mundos para hacer rentable tu compañía).

      El objetivo del marketing debe ser conectar con tu cliente, empezar una relación con él y mantenerla tanto tiempo como te sea posible. Ésa es la mejor manera de dar servicio a tu cliente y de generar más ingresos.

      Gracias por tus comentarios de nuevo.

  2. Lo que dices respecto a lo del objetivo del marketing es cierto pero no olvidemos la ” poca memoria” de la gente, sobre todo en lo emocional. ¿Cuanta gente se desengaña con un politico y luego vuelve a votarlo?

    Creo que la espectativa de que algo mejore, porque queremos creerlo así, suele ser mas fuerte que el sentido común, que suele ser el menos común de los sentidos. No en vano se dice que somos el unico animal que tropieza dos veces en la misma piedra…

    No obstante estoy en completo acuerdo que el engaño es el camino mas corto para perder los clientes.

    Por cierto, me han gustado mucho tus libros Salvador, Gracias!

    1. Hola Nuño,
      Gracias por el comentario. Es cierto, el aspecto emocional y la psicología tiene un peso fundamental en nuestras decisiones hasta el punto de condicionarlas totalmente.

      Es cierto que en algunas ocasiones hay crédito emocional para más de una pequeña traición. Pero en la mayoría de las ocasiones, como apuntas, la mejor receta par fracasar es engañar y frustrar a tus clientes.

      ¡Ah! Me alegra saber que te han gustado mis libros. Gracias.
      Saludos

      cuando hay dinero (da lo mismo la cantidad)

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