¿De Qué Color Es Tu Negocio?

Si vives en una gran ciudad, es muy probable que tengas zona azul. Básicamente, se trata de un invento de los ayuntamientos para generar ingresos.

¿Cómo funciona? El ayuntamiento de turno explota su propiedad. Si vas en coche y quieres aparcar, ¡ningún problema! El ayuntamiento te deja hacerlo a cambio de una contribución.

El mecanismo es sencillo. Aparcas el coche. Metes unas monedas en el parquímetro y te alquilan el espacio público por un tiempo. Es fácil, pero el modelo tiene un problema. Está limitado.

El ayuntamiento recauda, pero no puede recaudar más. Número de plazas por horas del día por tarifa del minuto. Ésa es la fórmula. No hay más. Cuando ocupas el máximo de plazas durante el máximo de tiempo a las tarifas marcadas, los ingresos se bloquean. Pueden ser altos, seguro, pero no pueden seguir creciendo. Bueno…sí. Puedes subir el precio hasta el infinito, pero no es muy realista.

Negocios azules

Hay muchos negocios que son como las zonas azules de las ciudades. Cuando has llegado al máximo de tu capacidad, te bloqueas. Ya no puedes crecer más. A partir de ahí, no hay negocio.

Mira a tu alrededor. Está lleno de ejemplos: abogados, médicos, arquitectos, asesores, peluqueros, fontaneros,… Todos están en este modelo de negocio. Tienen una limitación: el tiempo. Todos cambian tiempo por dinero. Cuando se acaba el tiempo, se acaba el negocio.

Es un modelo clásico, pero no es un modelo bueno. Si quieres maximizar tu potencial para generar ingresos, este modelo no funciona.

Otros colores

Hay otras posibilidades. Hay otros modelos de negocio. No están sujetos al tiempo. No tienen restricciones. Estos modelos pueden tener color, pero no son azules.

No es difícil. Sólo tienes que pensar de otra manera. Sólo tienes que creer que tu negocio puede aportarte ingresos de muchas formas diferentes.

Piensa en un profesor de golf. Pasa un montón de horas con sus alumnos. ¿Sus posibilidades de ingresos? Llenar sus clases hasta la bandera. Más allá no hay nada. Ahí se terminan sus posibilidades. Ése es el modelo tradicional. Ése es el negocio azul.

Piensa en ese profesor de otra manera. Sigue con sus clases, pero, además, las graba. Produce un video. Lanza un blog. Genera tráfico con contenido de calidad. Coloca el vídeo de sus clases en su tienda online y empieza a venderlo. Busca otras plataformas y sigue vendiéndolo. ¿Dónde está el límite? Ya no cambias tiempo por dinero. Has cambiado las reglas de juego.

Pero todo no es Internet. Tienes un restaurante. Lo haces funcionar. Lo has sistematizado hasta tal punto que es una máquina perfecta. Te sales del engranaje. Tiene vida propia.

En este caso, has convertido un trabajo en un activo. Ya no gestionas tu tiempo, gestionas tu activo. Ahora puedes dedicar tu tiempo a replicar el sistema. Una, dos, tres… veces. Tantas como quieras. Sigues construyendo activos. Sigues gestionándolos. Sigues rompiendo los límites.

Las posibilidades son infinitas. Puedes hacerlo en todos los negocios. No hay grandes límites. Todo depende de cómo pienses en tu negocio. Si eres capaz de pensar más allá de lo evidente, hay grandes posibilidades. Si no lo haces, sabes que tu negocio seguirá siendo azul para siempre.

Salvador Figueros

Foto: Clearly Ambiguous / flickr

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