¿Quién Es El Culpable?

Tienes que hacerte unas pruebas. Por la mañana temprano, te diriges a la clínica. La señorita del mostrador confirma la hora de la cita. Te pide la tarjeta del seguro privado. Después, el volante.

Situación: ¿El volante? El volante lo has olvidado en casa. A partir de ahí, dos posibilidades.

No sabes que…

La señorita del mostrador te mira con cara extraña. “No sabes que hay que traer el volante”. Seguramente lo sabes. Simplemente se te ha olvidado. “El volante es lo más importante. El volante lleva el detalle de la prueba. Sin el volante no podemos hacer nada” ¿Nada? “Nada”.

Solución: Puedes volver a tu casa a recoger el volante. Complicado. Vives en una ciudad grande, tienes una agenda apretada,… Más posibilidades: das por perdida la cita de hoy y la pasas a otro día.

Al final…. Al final la prueba no se realiza. Has perdido tu tiempo. La clínica ha perdido su tiempo. Mal resultado para todas las partes.

No se preocupe

¿No tiene el volante? No pasa nada. La señorita del mostrador teclea tu nombre en el ordenador. Le aparecen tus últimas visitas al centro. Hace click sobre la última. Entra en la pestaña de pruebas pendientes. Imprime el contenido y saca una copia del volante.

Resultado: un papel no para nada. Todo se desarrolla según lo previsto. Se subsana el despiste y la prueba sigue adelante. Tú no pierdes tu tiempo y quedas encantado con la solución. La clínica no pierde el suyo. Buen resultado para las dos partes.

¡Ah! Si necesitan el volante original (¿¿¿???), se lo acercas cuando tengas un momento y no destroce tu agenda.

Diferencia 

Toda. Cualquier software del sector te soluciona estas situaciones. ¿No eres tan sofisticado? Utiliza la base de datos que venga con tu programa de gestión (Access, Filemaker,…).

Hay miles de soluciones sencillas para corregir estas ineficiencias. ¿Qué necesitas? Saber que tienes que hacerlo.

¿Quién es el culpable?

Tú te olvidas el volante. Tú tienes que acordarte. Tú has fallado. Tú… Tú… Pero, tú… eres el cliente. Tú te puedes olvidar. Tú quieres soluciones. Así son las cosas. Ocurre. Ocurre constantemente.

¡Qué más da quién es el culpable! Éste no es un tema de culpabilidades. Es un tema de clientes. Es un tema de procesos. Es un tema de satisfacción. Los negocios se montan para dar satisfacción a sus clientes y cobrar por ello.

No conozco ningún negocio cuyo objetivo consista en apuntar culpabilidades. Por lo menos, ningún negocio vivo.

Conclusión. Hay un problema. Hay que solucionarlo. Con culpabilidad o sin ella, si no resuelven el problema, todos perderéis vuestro tiempo como mal menor. ¿Como mal mayor…? Es probable que busques otro centro dónde no te castiguen por tu mala memoria.

 

Salvador Figueros

Foto: renaissance chambara / flickr

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8 comentarios en “¿Quién Es El Culpable?

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