¡Arriesgar Es Seguro!

Nos gusta la seguridad. Es una de nuestras grandes necesidades. Maslow la sitúa muy abajo en su pirámide. Justo después de las necesidades fisiológicas (comer, beber, sexo,…). La pirámide de necesidades de Maslow no se equivoca.

La seguridad es importante. Cuando nos sentimos seguros, estamos tranquilos. Cuando nos sentimos seguros, somos más felices. Es una gran sensación.

Nos sentimos cómodos con nuestros amigos. Buscamos relaciones estables que nos transmitan serenidad. Las situaciones conocidas son más reconfortantes.

¿Y en el trabajo? En el trabajo pasa lo mismo. Todos queremos la seguridad de unos ingresos. No queremos pensar en el dinero. No queremos problemas. Queremos que llegue. Que llegue y ya está.

El sentimiento es similar, la forma de conseguirlo es diferente. Hay dos grandes maneras de enfrentarse al mundo:

1.- Los que buscan la seguridad en los demás.
2.- Los que buscan controlar su propia seguridad.

Los dos enfoques tienen sentido, pero son diferentes. Cuando buscas la seguridad en los demás, les estás cediendo la gestión. Cuando intentas controlar tu propia seguridad, tú eres el máximo responsable.

La seguridad en los demás

Está bien. Todos hemos tenido la tentación de trabajar en un banco. En un gran banco. Por alguna razón el tamaño siempre se asocia a seguridad. El pensamiento popular nos dice que, si trabajamos en una gran compañía, ellos se encargan de nosotros. Ellos se preocupan por nuestra seguridad.

Posiblemente tengan razón. Pero no funciona siempre. Hay veces que el tema se complica. El sistema se rompe y terminas fuera. ¿Por qué? La seguridad de la compañía está por encima de la tuya propia. Si hay conflicto, gana la seguridad de la compañía. Es así y no puede ser de otra manera.

Controla tu propia seguridad

Imagina la siguiente situación. Tienes que ir de un punto A a un punto B. Puedes ir en el coche de otro o puedes ir en tu propio coche.

Cuando trabajas para otro, es como si fueses en su coche. Vas de paquete. Él te va a llevar del punto A al punto B. Dependes de su habilidad para conducir. De su conocimiento de la ruta. De…

Si tu conductor está preparado, conoce el itinerario y sabe tomar decisiones, llegarás sin problemas al punto B. Pero si ocurre algo, recuerda que es otro el que toma las decisiones. Es otro el que las toma, pero eres tú el que sufre las consecuencias. Ésas son las reglas del juego. Si lo juegas hay que aceptarlas.

Ahora eres tú el que conduces. ¿Es fácil? ¿Es cómodo? Seguramente no. ¿Eres tú el que tiene mayor control de la situación? Sí. ¿Sufrirás las consecuencias de tus decisiones? Claro. Siempre las sufres, pero, ahora, son tus decisiones. Si no te has preparado lo suficiente, lo pasarás mal. Cuando te has tomado las cosas en serio, tienes el pulso y sabes lo que hay que hacer. Dependes menos de los demás.

Conclusión

Yo creo que la seguridad está relacionada con el control que tengas de la situación. Cuando el control disminuye, la seguridad disminuye. Cuando aumentas el control, la seguridad aumenta.

Esta es la paradoja de la seguridad. Cuando decides arriesgar e ir por tu cuenta, aumentas el control. Te has preparado. Sabes lo que tienes que hacer. Tomas decisiones. Aumentas tu seguridad.

Cuando vas por cuenta de otros, cedes el control. Otros toman decisiones y tu nivel de seguridad es menor.

Cada uno puede elegir la opción que le parezca más oportuna. Pero las reglas del juego son éstas y tienes que conocerlas.

Salvador Figueros

Foto: Lancashire  County Council / Flickr

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